martes, 5 de agosto de 2008

El Maleconazo, testimonio de la chispa

Hoy es el aniversario de otro triste suceso de los tantos que nos han marcado pero que según el Granma ( la abuelita maligna que se comió al lobo) nunca ocurrió. No había pensado en relatarlo porque es de esas cosas que duelen de solo evocarlas. Pero Accrey ya removió mis recuerdos dormidos en su post "5 de Agosto de 1994", así que lo intentaré.

Por aquel entonces trabajaba yo en La Habana Vieja, y tenía un horario flexible. A veces trabajaba en casa (haciendo traducciones) y otras veces tenía que ir a la oficina para servir de intérprete en alguna reunión de negocios con extranjeros de habla inglesa. Ese día había entregado un trabajo terminado y me llevaba otro, por lo que sobre las 10 o las 11 de la mañana estaba ya en la parada de la ruta 15 más cercana a la calle Obispo, donde también se cogía la lanchita para Casablanca. Por esa época, obstinada como estaba por toda la situación, cuando la guagua se demoraba mucho si la lanchita venía primero y era temprano la cogía para dar la vuelta, solo por entretenerme y no desesperarme demasiado. Así que cuando la vi venir me dispuse a cogerla en cuanto llegara a la orilla. De repente ante mis ojos la pequeña embarcación torció su rumbo y enfiló hacia el morro, buscando la salida de la Bahía. Ahí mismo algunos de los que estaban conmigo en la parada, y muchos otros que caminaban por el malecón bajo el sol inclemente del asfixiante verano habanero empezaron a correr paralelamente a la lancha y a gritar: "¡Libertad, abajo Fidel! Otros decían: "¡espérenme!". Cada vez se sumaba más gente y en pocos segundos había cientos de personas corriendo y gritando a lo largo de la Avenida del Puerto. Desde la lancha algunos pasajeros gritaban, supongo que asustados, y uno de ellos se tiró a las pestilentes aguas para regresar a nado, al tiempo que dos o tres muchachos se tiraron a su vez desde el muro para alcanzar la lancha. No se si lo lograron porque en eso llegó la 15 y la cogí. Todos los que íbamos en aquel ómnibus miramos el show mientras pudimos, y la gente empezó a murmurar. Pero un gordo con guayabera que estaba sentado - seguramente venía de la primera parada, pues la guagua iba a tope - dijo que había que hacerles como a los del remolcador. Ante tamaña infamia yo no sé que me entró pero sin pensarlo mucho dije: "¡eso fue un asesinato de criaturas inocentes!" Y el me replicó: "¡Asesinos fueron sus padres que los llevaron con ellos!", y yo seguí: "¡Asesinos los que dirigieron un chorro de agua contra las madres con sus hijos en brazos!" "¡Son peores que los nazis!", y el tipo me replica: "chica, si no te gusta móntate tu también ¡pa’ que te coman los tiburones!" Y le contesto yo: "¡que te coman a ti, que se van a dar gusto, se ve que comes bien, mientras los demás estamos en los huesos!". Ahí el esbirro no pudo más y me dijo: "Le voy a decir al chofer que pare y te voy a llamar a la policía, ¡a ver si repites todo eso en Villa Marista!". Pero yo tenía la sangre tan caliente en ese momento (y mira que soy normalmente bien cobarde) que lo desafié: "hazlo, tu no sabes quien soy yo, vas a morder el polvo, ¡atrévete y verás!". La verdad es que aún hoy no se por qué el gordo desistió, pues aunque siguió diciéndome cosas durante un rato y yo seguí contestándole – no me podía callar, estaba como poseída – poco después se bajó. Cuando el tipo ya no estuvo la gente se soltó a hablar, todos estaban de acuerdo conmigo, aunque ninguno se había atrevido a abrir la boca durante el espectáculo que protagonizamos el esbirro y yo.

Cuando llegué a mi casa donde estaba mi madre cuidando a mi hija que ese día no había ido a la escuela porque estaba con fiebre le hice el cuento y por supuesto me gané la regañina del siglo: “m'ijita, tu no estás bien de la cabeza, ¿quieres dejar a tu hija huérfana? Mira que yo no te la puedo cuidar, no tengo salud para eso, además que me moriría del disgusto si te pasa algo. Cállate la boca, que no te puedes dar el lujo de ir a parar a prisión, no seas tan irresponsable”. Por entonces mi mamá vivía en Centro Habana, en la calle Neptuno, y al contarle yo lo que pasaba también se puso muy nerviosa por mi tía, que estaba sola allí y además no tenía teléfono. No supimos nada más hasta que mi tía nos llamó de casa de una vecina ya por la noche, y su relato fue muy similar al de Accrey. Desde el balcón de la casa vió el tumulto de gente gritando “Libertad , Abajo Fidel, Revolución ni Pin....” (nos contaba que decía una mulatona fuerte que atacó con un palo la peletería Miami que nos quedaba enfrente). Luego llegaron los antidisturbios y la emprendieron a palos contra todo el que pudieron, llevándose preso al que más a mano les quedaba. Ella vió como agarraban y pegaban a un negrito jovencito que venía caminando tranquilamente y al parecer no había participado siquiera en la espontánea revuelta. Y dice que los vecinos – ella también, para espanto de mi mamá - se atrevieron a gritarle a los policías: "¡suéltenlo abusadores!". Pero por supuesto, ni caso. Luego por la televisión todo se tergiversó. Se dijo que habían sido actos vandálicos provocados por los disidentes con ayuda de la SINA y que el propio pueblo los había enfrentado. El "pueblo" era el contingente Blas Roca y los antidisturbios, o sea, el gobierno. Al final, cuando todo estaba bajo control, se apareció el innombrable haciéndose el macho.

Yo lo pasé muy mal, - como comenté en el artículo de Accrey - durante mucho tiempo tuve pesadillas. En mis sueños llegaba a Miami y pedía regresar – con dolor de mi alma – porque mi niñita se había quedado en la isla y yo no podía dejarla. Otras veces me iba con ella y los chorros de agua me la arrebataban de los brazos. Todavía hoy me da escalofríos recordar aquel día, pero como testigo ocular del inicio de esa revuelta espontánea de un pueblo harto de tanto engaño y hambriento de pan y libertad no quiero dejar de relatar lo que me consta, pues nadie me lo contó, yo lo viví.

9 comentarios:

Aguaya Berlín dijo...

Estás de regreso! qué bueno!!!

Claro que tenemos que contar historias así! Yo puse mi pedacito en mi blog. Todas esas experiencias no las olvidaremos jamás. Cuanta gente perdió a sus seres queridos los días que se sucedieron......

Un abrazo desde Berlín,
AB

Laz dijo...

Muy buen post hermano. Lo enlazo

Laz dijo...

perdon, debi decir hermana

Yoana dijo...

Hola Agu, ya estoy de regreso, aunque de buena gana me iría otra vez al Mediterráneo, que me encanta. Pues si que se perdieron muchas vidas en los días que siguieron. En mi cuadra en Lawton una familia entera se fue de noche - dicen que cargaron una blasa en un camión y que eran como 15 - y según radio bemba desaparecieron sin rastro. Otros amigos nuestros también se lanzaron desde Cojimar y los mandaron para la base de Guantánamo donde estuvieron como 2 años. Luego les perdí el rastro, pero supongo que estarán bien, fueron de los dichosos.

Laz, muchas gracias por enlazarme hermano, te enlazaré también para seguir lo que escribes, así va creciendo nuestra comunidad virtual que nos ayuda a alcanzar poco a poco esa libertad individual que se nos negó tanto tiempo que ya no sabemos casi utilizarla, y mientras vamos dejando constancia de lo que hemos vivido. Besos y abrazos,

Ana

PapasxMalangas dijo...

Ese es el problema de Cuba, hay tanto miedo que cuando alguien levanta la voz los demás aunque esten de acuerdo callan. Va a ser muy muy dificil lograr un cambio en Cuba que no sea por la muerte natural de quienes dirigen.

Yoana dijo...

Es verdad Papas. Estoy plenamente de acuerdo contigo. El problema es que por lo menos estemos preparados para cuando la naturaleza de los dinosaurios diga hasta aqui, porque aún entonces puede que cueste salir de la parálisis. Esperemos que sea posible, que el cubano vuelva a encontrar voz propia, individual, fuerte y clara, aunque sean muchos los desacuerdos, siempre será mejor que el acuerdo forzoso. Nada, que todo está por ver. Gracias por comentar.

Lisetg dijo...

tu cuento pudo bien hacer sido el mio. soy cobarde igual pero a veces a uno se le sube la bilirrubina
...
puse un link a este post.
saludos

Yoana dijo...

Si Liset la verdad es que a veces se pierden los estribos. Tuve suerte, pudo haberme costado muy caro. Además, pude haber estado en esa lancha, pues la cogía a menudo. Gracias por el link, estuve viendo tu blog y es una maravilla, te añado a mi lista de recorrido matutino. Saludos,

Ana

Anónimo dijo...

la inteligencia de un pueblo valiente que esta cansado contra un dictador escurridizo y moribundo, siempre gana el pueblo, pensar y buscar la forma de saltarse las trabas, no dejarse meter preso, no formar grupos, verificar mucho y pensar las cosas antes de tomar una desicion, cuba es de los cubanos no del dictador, el unico que habla en todos los medios es el dictador, nosotros podemos hablar con la gente de la calle poco a poco, multiplicar ese deseo en la poblacion y dejar que la fruta madure, las condiciones deben de estar dadas para que barbilla se afeite.

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