..sígueme sólo si tu quieres, y si no ve por tu camino y avanza o retrocede, según te plazca.
Si me detengo, no me empujes, déjame tomarme un descanso y decidir por mí misma si quiero o no seguir.
Si retrocedo, dejame en paz, tal vez he cambiado de idea. Si necesitas matar a alguien, suicídate.
Update: Para no preocupar innecesariamente a amigos de otros lares que no saben a que me refiero, copio y pego a continuación parte del aclaratorio e ilustrativo comentario de Tessy.
- Haces bien en recordar, como pones en la respuesta a Diliviru, de dónde vino y lo que hiciste para deconstruirla y poder guasearnos un poco de la rimbombancia necrófila de nuestros "dirigentes."
Para quienes no la recuerdan (o tuvieron la suerte de no escucharla nunca)la perlita de cultivo original decía:
Si avanzo, sígueme.
Si me detengo, empújame.
Si retrocedo, mátame.
¡Me encanta sobre todo tu última sugerencia!
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sábado, 18 de abril de 2009
viernes, 20 de febrero de 2009
Pisciana

Ella es un pez. No una sirena de las míticas, de las que atraen alevosamente al marinero incauto. Más bien un pez globo, ora grande, ora pequeño, que a veces nada contra la corriente, y otras, cansada, se deja llevar. Pez nacido en pecera, preso por medio siglo entre paredes invisibles, vigiladas por el pulpo de mil tentáculos controladores, sofocantes, asesinos.
Ahora ella nada ¿libre?, y se enfrenta a la ola que debe remontar. No quisiera alejarse de la ensenada segura, ¿que puede un pez de orilla buscar en alta mar? Pero en la costa la amenaza la sombra del hambre, el hastío, el fracaso. Así que Piscis sale decidida hacia el mar, aunque mañana a tierra no pueda regresar.
Ahora ella nada ¿libre?, y se enfrenta a la ola que debe remontar. No quisiera alejarse de la ensenada segura, ¿que puede un pez de orilla buscar en alta mar? Pero en la costa la amenaza la sombra del hambre, el hastío, el fracaso. Así que Piscis sale decidida hacia el mar, aunque mañana a tierra no pueda regresar.
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